En un nuevo episodio del programa Punto de vista, emitido en Spot Shot el 24 de diciembre de 2025, el presidente del Partido de la Unidad Árabe, Wi’am Wahhab, lanzó una serie de posturas escalatorias sobre Siria, el Líbano y la región. Sus declaraciones abarcaron desde “documentos secretos”, que aseguró haber obtenido desde el interior de Damasco, hasta advertencias de seguridad y políticas sobre la costa siria y Sueida, pasando por una acusación directa contra los servicios de la nueva administración siria, a los que responsabilizó de un asesinato ocurrido en el Líbano, junto con un llamado a medidas diplomáticas “inmediatas”.
Wahhab explicó que la apertura del expediente de “Abu Omar” no tuvo como objetivo la polémica ni la provocación, sino que se produjo después de percibir, según sus palabras, intentos serios de “archivar” el caso y borrarlo. Señaló que llevar el asunto a los medios buscaba impedir su entierro político, considerando que lo ocurrido refleja un nivel de “banalidad” en la escena política libanesa. Incluso declaró que estaba considerando exigir la liberación de “Abu Omar”, utilizando un lenguaje sarcástico que, no obstante, contenía una acusación directa contra quienes intentaron manejar el expediente lejos de la atención pública.
En el mismo contexto, Wahhab reveló que posee alrededor de cien documentos que describió como actas de reuniones obtenidas desde el interior de Siria, y afirmó que los irá revelando de manera gradual en la próxima etapa. Indicó que entre estos documentos figura el acta de una reunión que reunió al imán Musa al-Sadr y al fallecido presidente sirio Hafez al-Assad en presencia de Yaser Arafat, además de otras actas de carácter archivístico relacionadas con responsables libaneses. Consideró que su contenido es, en sus propias palabras, “impactante” y revela la naturaleza de las relaciones políticas en etapas anteriores.
Wahhab dirigió un llamado directo a la dirigencia saudí, solicitando corregir la relación con los suníes del Líbano, y subrayó que el desacuerdo con una figura política concreta —en referencia a Saad Hariri— no justifica la “exclusión” de un componente esencial de la ecuación libanesa. Consideró que Hariri sigue siendo una de las figuras más racionales en comparación con muchas fuerzas actuales, y reveló un error que cometió en 2006 al no aprovechar una apertura saudí hacia él en ese período. Añadió que no se opone a reunirse con el príncipe heredero saudí y que solicita explícitamente un “visado para el hach”, en una referencia simbólica con dimensiones tanto políticas como religiosas.
A nivel regional, Wahhab advirtió que la evolución de la guerra en Yemen podría conducir a una ruptura de largo plazo entre Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos, lo que podría abrir la puerta a escenarios más complejos, incluido un posible fortalecimiento del acercamiento saudí-iraní. Al mismo tiempo, declaró abiertamente sentir afecto por la familia Bin Zayed, describiendo a Mohamed bin Zayed como poseedor de una inteligencia política superior, y vinculó los puntos de convergencia con los Emiratos a lo que denominó una enemistad común con el islam político, al que describió en términos muy duros.
El aspecto más grave de la entrevista fue la acusación directa de Wahhab contra los servicios de Ahmad al-Sharaa, a los que responsabilizó del asesinato del joven sirio suní Ghassan al-Tarmah dentro del territorio libanés. Consideró que este incidente, si se confirma, exigiría la ruptura inmediata de las relaciones con Siria, e instó al ministro de Asuntos Exteriores del Líbano, Youssef Rajji, a realizar una acción oficial mediante el envío de una carta de protesta clara al Ministerio de Asuntos Exteriores sirio. Asimismo, advirtió que permitir que los servicios de seguridad sirios operen en el Líbano sin respuesta podría llevar a la población, según sus palabras, a protegerse con armas, abriendo la puerta a un peligroso caos de seguridad.
En cuanto a Siria, Wahhab subrayó que el país aún no ha entrado en una fase de estabilidad, considerando que lo ocurrido en Palmira reabrió un amplio debate en Estados Unidos, donde el hecho fue descrito en círculos estadounidenses como un “mini 11 de septiembre”. Habló de dinámicas internacionales emergentes relacionadas con la costa siria y Sueida, y al mismo tiempo advirtió que el proyecto de federalización se ha convertido en una realidad, y que la región podría encaminarse hacia la existencia de más de una entidad suní: una en Alepo y Hama, y otra en Damasco y Homs, si no se inicia un amplio diálogo interno antes de fijar las fronteras de estas federalidades.
Wahhab también reveló que el expediente del sur de Siria estará presente en la agenda de una reunión prevista entre el presidente estadounidense Donald Trump y el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu el día 29 del mes, durante la cual podría plantearse la idea de una extensión geográfica desde el sur de Siria hacia Naqoura. En este marco, volvió a proponer la creación de una zona económica en el sur del Líbano, entre los ríos Awali y Litani, considerando que podría constituir una vía hacia el desarrollo y la estabilidad. Añadió que, si esta propuesta no es aceptada en el Líbano, “que se aplique en Sueida”, hablando de posibles saltos económicos que podrían elevar los niveles de ingresos a cifras sin precedentes.
Wahhab concluyó con un llamado explícito a la apertura de un diálogo entre Estados Unidos y Hezbolá, advirtiendo que la alternativa sería una gran catástrofe regional. Afirmó que Washington, en su opinión, no tiene otra opción que negociar con la fuerza más poderosa sobre el terreno, y se preguntó por qué no se ha producido un encuentro directo entre el diputado Mohammad Raad y el embajador estadounidense Michel Issa, a la luz de lo que describió como un cambio en las reglas del juego en la región.



