En una intervención mediática marcada por un tono de advertencia, el jefe del Partido de la Unidad Árabe, Wiam Wahhab, presentó una evaluación política y de seguridad de lo que describió como una “fase de terremoto abierto” que afecta a Siria y a la región en su conjunto. Wahhab consideró que los acontecimientos en curso, en particular en el sur de Siria, reflejan un cambio cualitativo en el desarrollo del conflicto, que va más allá de incidentes de seguridad aislados para situarse en un contexto regional más amplio, con repercusiones directas en los países vecinos.
Afirmó disponer de “datos precisos” procedentes del interior de Siria, señalando que los equilibrios de poder sobre el terreno están experimentando cambios acelerados, en un contexto de disminución de la capacidad del Estado para controlar plenamente la situación y de creciente interrelación de intereses regionales e internacionales. Asimismo, vinculó los hechos actuales a conflictos históricos y políticos que hoy adoptan nuevas formas, advirtiendo contra lecturas superficiales de la realidad.
Wahhab concluyó que la próxima etapa será más compleja, instando a un análisis realista de los acontecimientos sobre el terreno, al margen de la retórica política tradicional, y advirtiendo que la región podría encaminarse hacia transformaciones capaces de redefinir los mapas de influencia y conflicto.



