La Secretaría de Medios del Partido de la Unificación Árabe emitió el siguiente comunicado:
A la luz de las peligrosas declaraciones realizadas por el individuo llamado Khaldoun Areimat, las cuales carecen del más mínimo grado de responsabilidad religiosa y nacional, afirmamos nuestro rechazo total a este discurso cargado de incitación, acusaciones de traición y distorsión deliberada de los hechos. Estas palabras no tienen relación alguna con el espíritu de la religión o la ética de los eruditos, sino que expresan un odio profundo oculto bajo el manto de la predicación y el fervor religioso.
Lo emitido por el mencionado Areimat —este pequeño informante desde los días de la inteligencia siria hasta hoy— no se asemeja al habla de los hombres de religión ni refleja el mensaje del Islam basado en la sabiduría y la buena exhortación. Al contrario, evoca los métodos de la oscuridad de la Jahiliyyah (la era de la ignorancia), que propaga la discordia (fitna) y siembra el odio entre los hijos de una misma patria.
Nosotros somos los descendientes de quienes apoyaron al Mensajero de Dios, Mahoma (PBUH); los descendientes de Salman el Persa, aquel de quien el Profeta dijo: «Salman es de los nuestros, la Gente de la Casa». Nos enorgullecemos de una historia de apoyo a la Profecía y de rechazo al takfirismo, la injusticia y la tiranía. No somos de aquellos que heredaron lenguas maliciosas y corazones llenos de odio de Abu Lahab y la «portadora de leña», ni de aquellos a quienes sus oscuros intereses llevan a calumniar a los honorables.
Los verdaderos hombres de religión, Areimat, son quienes reconcilian a las personas y llaman a la unidad y la misericordia, no a la discordia y la división. Son quienes siembran esperanza, honestidad y justicia, no quienes viven del discurso de la sedición y la sangre.
Por lo tanto, responsabilizamos al mencionado Areimat de las consecuencias de sus palabras y afirmamos que la palabra es un compromiso sagrado. El pueblo libanés, en todos sus componentes, es demasiado inteligente para ser engañado por voces que intentan empujarlo hacia la fragmentación y la división.



